Marca personal, empresa social, el poder de la curiosidad y la innovación, la tecnología como servicio hacia las personas, la cultura Startup, entre otras muchas cosas…
Tras más de 10 años de experiencia profesional, he podido trabajar tanto para grandes multinacionales como para administraciones públicas. Aprendizajes y fracasos todos puestos en la misma mochila de viaje. Hará tres años decidí abandonarlo todo, coger lo mejor de cada cosa y construirme de nuevo. Para ello empecé a colaborar, de forma gratuita, con Startups y emprendedores que tenían en su cabeza un sueño y que no sabían cómo hacerlo realidad, o simplemente, como darle forma lógica.
Bien, tres años después puedo decir que mi experiencia de trabajo en Startups ha sido el mayor de mis aprendizajes y lo sigue siendo. No es de extrañar que muchas grandes empresas y quizás no tan grandes, se están viendo superadas por éstas pequeñas o casi microscópicas Startups llenas de ideas frescas y casi sin estructura alguna de dirección, lo cual les permite una adaptación al medio y un cambio constante con suma facilidad.
Para superar este obstáculo, cada vez más frecuente, me he especializado en la implantación del concepto o cultura emprendedora en grandes, medianas y pequeñas empresas. Para cumplir con este objetivo es necesario romper con las estructuras rígidas y traducirlas en sistemas más horizontales, fomentar la colaboración, trabajar las capacidades de comunicación de los equipos y buscar nuevas oportunidades de negocio, diseño y rediseño de productos para conectar de nuevo los mercados con dichas empresas. Y todo con la ayuda de la innoeficiencia, la combinación entre innovación y eficiencia.
Si estás buscando un excelente profesional que se encargue de evolucionar tu compañía e implementar un “caos organizado”, que permita a tu empresa adaptarse al cambio e innovar de la misma forma que lo hace una Startup: ¡Bienvenid@!.